Las peripecias que ha conocido el asunto del Sahara Marroquí después de la gloriosa epopeya que ha consagrado el retorno de nuestras provincias del sur a su Patria-madre, fueron marcadas como se sabe. por los rebotes y las situaciones criticas mantenidas voluntariamente por los enemigos de la integridad territorial de Marruecos. El asunto del Sahara alimentó la crónica con espectaculares acontecimientos que tuvieron repercusiones tan diversas como confusas a nivel africano e internacional.
Marruecos, fortalecido por su derecho y firmemente apegado a sus tradiciones árabes e islámicas debía afrontar las diferentes maniobras y agresiones que supo desbaratar gracias a su determinación, a la clarividencia y la prudencia de su Rey, y a la valentia de sus Fuerzas Armadas Reales.
Es cierto que todo un pueblo se movilízó detrás de su Rey para quebrar veleidades bélicas del adversario, y denunciar sus verdaderas intenciones de hegemonía.
Marruecos actuó así, convencido de que la legitimidad está de su lado y consciente de su bien fundada posición.
Los eventos han demostrado paralelamente la voluntad de nuestro país de obrar por los medios pacíficos para resolver el litigio, preocupandose de la necesidad de salvaguardar la unidad de rangos árabes y africanos y de mantener fuera de las tormentas y de la efervescencia a la región del Magreb Árabe.








